Bienvenidos al sitio del Instructor Fabian Cribella.
El Kapap es un concepto de combate moderno, se caracteriza por la "evaluación y evolución", es decir sus técnicas se encuentran en continuo proceso de desarrollo.
Probado en la realidad cotidiana del país que ha sufrido y sufre la mayor cantidad de atentados terroristas en el mundo, el Kapap es una herramienta fundamental en cuanto a la de Defensa Personal y el Acondicionamiento Fisico y Mental.
En el Kapap moderno se entrena el combate "hand to hand", la resolución de agarres y estrangulamientos, lucha en suelo, desarme de agresores armados y el empleo de bastón, cuchillo y armas de fuego. Todo ello con un condimento muy especial, el acondicionamiento físico y mental para soportar el estrés de un enfrentamiento en el cual esta en riesgo la vida.
En Argentina es desarrollado por Kapap Argentina, formanda por Maestros de Artes Marciales, Profesionales de la Seguridad y ex integrantes de las Fuerzas Especiales Argentinas, con experiencia real en situaciones de alto riesgo.
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viernes, 17 de febrero de 2012

Berserkergang “La furia vikinga”

El berserkergang es un estado de conciencia alterado. Aunque el termino berserkergang es comúnmente identificado con berserkers,cuerpo de elite de los ejercitos de la primera era vikinga, la práctica en si misma fue utilizada por varias culturas de la antiguedad.
Uno de los nombres dados a Odín (deidad principal de las antiguas religiones nórdicas) es "agitador de furia" y la práctica del bersekergang tiene mucho que ver con un aumento en el nivel de adrenalina en el cuerpo, lográndose por medio de procesos psicológicos, rituales frenéticos, danzas rituales y  posiblemente la ingesta de sustancias alucinogenas.
“Combatían sin cota de malla, como lobos rabiosos, mordían su escudo y poseían la fuerza de un oso. Masacraban a sus adversarios y ni el fuego ni el hierro hacían mella en ellos”. . . Adam de Bremen, Obispo de Hamburgo.

Durante los primeros siglos de la llamada era vikinga hubo entre los ejércitos vikingos una casta especial de guerreros profesionales denominados berserkers, que combatían más salvajemente que los demás debido a que justo antes del combate entraban en éxtasis; esto les llevaba a un estado de ferocidad extrema que anulaba cualquier sentido de peligro o consideración ajena a la destrucción. La palabra berserker aun se utiliza en algunos países del norte europeo para designar a alguien que se vuelve furioso.

Los expertos no se han puesto muy de acuerdo acerca de lo que este nombre puede significar: Para unos quiere decir sin-camisa, por la costumbre que tenían de acudir a la batalla a pecho descubierto, y para otros es una derivación de piel de oso, por llevar de este material la capa con que se protegían del frío.
Estos legendarios guerreros aparecen en numerosas sagas, en alguna de las cuales se les atribuye la capacidad de que ningún arma podría eliminarlos. Esta inmunidad algunos la interpretan como que, en su estado de trance profundo (para otros posesión), ni sentían las heridas que el enemigo pudiera inflingirles.

El estado alterado de estos hombres se denominaba berserkergang. Comenzaba antes de la batalla con un temblor y rechinar de dientes, mientras que la cara se les hinchaba y cambiaba de color. Después se ponían a aullar como animales salvajes, mordían el borde de sus escudos y en algunos casos también se desgarraban la ropa y comenzaban a dar golpes a diestro y siniestro con una fuerza descomunal sin saber muchas veces distinguir entre amigos o enemigos. Podían estar combatiendo de la manera más feroz e incansablemente durante jornadas enteras.

Tras la batalla, el frenesí se esfumaba y su agotamiento se hacía palpable,  ése era el único momento en que se les podía vencer. En ciertas ocasiones, algunos llegaron a desplomarse totalmente deshidratados, muriendo aun sin haber recibido ninguna herida mortal. También se daban casos en que la victoria era demasiado rápida y los berserkers tenían que ponerse a dar golpes contra árboles o rocas, hasta que el furor se apaciguaba.
El emperador Constantino de Bizancio reclutó guerreros vikingos para su guardia personal (la Guardia Varega) y dejó escrito que ellos realizaban la "danza gótica" ataviados con pieles y máscaras de animales. Entiéndase la palabra gótica como de godos, ya que muchos de aquellos varegos procedían de la isla sueca de Gotland, la Tierra de los Godos. Figuras como las descritas por el emperador bizantino pueden verse en algunos ornamentos vikingos.

En algunas sagas se habla de grupos  de doce guerreros para realizar algún tipo de hazaña o cometido bélico, como así también se utilizaba este numero de personas para realizar otras tareas como los doce jueces que se reunían en el Thing o Asamblea, o los doce testigos jurados que se presentaban, o los doce hombres de entre un grupo numeroso que son invitados a una fiesta. En la saga de Egil Skallagrimsson se citan veinticuatro veces este tipo de grupos.

Cuando el rey Harald iba a la batalla de Hafrsjord, tras la cual logró adueñarse de toda Noruega, llevaba a doce berserkers en la amura de su barco; cuando al final hacen un recuento de muertos y heridos, ni se molestan en los berserkers, ya que dan por sentado que están sanos y salvos, ya que son aquellos a quienes el hierro no puede dañar.
El temible y sanguinario rey danés Hrolf  Kraki de Dinamarca ayudó a Adils de Suecia en su guerra contra Ali de Noruega mandándole a sus doce berserkers, que recibieron la considerable paga de tres libras de oro cada uno.
El jefe de uno de estos grupos de doce tenía un nombre que solía ser una variante de Bjorn (Oso) y justamente era contra un oso con quien debía luchar un iniciado para poder formar parte del grupo. En algunos lugares o tal vez en ciertas ocasiones, ese combate se hacía de manera ritual contra alguien disfrazado de oso.
Cuando los reyes vikingos fueron adquiriendo más poder, anulando en la medida de lo posible la forma de vida tradicional de los hombres libres, buscaron a berserkers como protección. Estos se sentían especialmente a gusto al lado de una figura real asociada con Odín, ser supremo del Asgard (la tierra de los dioses vikingos). Y no olvidemos que el nombre de ese dios, tanto en su forma escandinava (Odín) como germánica (Wotan) o sajona (Woden) significa furia.
Aunque el dios oficial vikingo de la guerra era Tyr y su runa se grababa en la hoja de las espadas, los berserkers se dedicaban por completo a Odín. Ambas deidades compartían algunas cualidades, como la de metamorfosearse en animales o alcanzar la inmunidad ante las armas del enemigo. Por eso se piensa que los berserkers fueran una especie de iniciados de algún tipo de organización secreta que rendían un culto especial a las fuerzas de la naturaleza y  a Odín.
Este dios repartía sus simpatías divinas por igual entre los poetas, los sabios y los guerreros. De entre los guerreros, a algunos otorgaba el Od o Berserk (furia desenfrenada) tocándolos con la punta de su lanza. Si estos caían en el combate, tenían un puesto asegurado en el Valhalla, junto a los Einherjar, aquellos valerosos guerreros que habían merecido un puesto junto a su dios. Y en el Valhalla, tras ser transportados por las valkyrias en sus caballos alados, esperarían para defender a los dioses del ataque de los gigantes (seres primordiales del universo) cuando llegase el Ragnarok con el advenimiento del Lobo Fenris (el fin de los tiempos).

Aunque no se sabe de la existencia de algún texto que resulte explícito al respecto, se piensa que el estado furioso de los berserkers estaba directamente relacionado con la ingestión de hongos, concretamente la Amanita Muscaria. Alguna vieja leyenda decía que cuando galopaba Odín sobre su caballo Sleipner, de la boca de este caía una espuma roja, que al llegar al suelo se transformaba en estos hongos. La Amanita muscaria prolifera especialmente entre los bosques de abedules, muy numerosos en la Europa nórdica. Tiene una gran toxicidad, debido a un alcaloide, la muscarina, por lo que en muchos lugares se le ha rodeado de tabús o nombres que inducen a evitarlo; esto se hizo seguramente para impedir que lo consumiesen quienes no estuvieran preparados para una prueba ìmísticaî, ya que este hongo proporciona ciertos estados alterados de consciencia.
                                                                 Amanita Muscaria

Así, el comportamiento de los berserkers estaría marcado por un culto secreto a Odín, en el que se incluirían drogas e hipnosis junto a alguna prueba iniciática especialmente violenta. Y posiblemente su furia era una orden hipnótica que se accionaba al escuchar los gritos de guerra.
Un sentido similar de trance se puede encontrar en otras áreas de la vida más pacíficas, como era el éxtasis de los escaldos (poetas), las prácticas de los vitkis (maestros de runas), o las predicciones de las volvas (profetisas), cuando este tipo de personas eran capaces de realizar actos vedados a las demás personas.
Los berserkers eran muy solicitados en tiempos de guerra, aunque los vikingos que podríamos llamar normales no les consideraba exactamente compañeros de armas, ya que su tipo de actuación poco tenía que ver con la ética del guerrero, donde primaban los conceptos de lealtad y fidelidad, astucia e inteligencia. Aunque es necesario precisar que en las sagas se citan a dos tipos de berserkers: el legendario y el contemporáneo. Este último suele aparecer cargado de connotaciones negativas, mientras aquel otro estaba bendecido con la chispa divina del héroe, lo que puede indicar una degeneración de los rituales originales, tal vez basados en algún concepto místico que se fue perdiendo con el tiempo.

Aunque el término berserker es el que ha pasado a la posteridad, por ser el más usado en las sagas, en algunos escritos se cita a este tipo de guerreros como ulfhednar (piel de lobo); y bien podría ser que se tratase dos grupos distintos, identificándose en su estado de trance con osos o lobos, según el animal totémico que cada grupo venerase en sus ceremonias iniciáticas.
Seguramente, por lo menos en el aspecto físico, esta aseveración se debía a que los berserkers solían llevar una piel de esos animales como vestimenta de guerra y en ocasiones utilizaban garras de oso como armas, ellos creían que durante el combate la fuerza y destreza de estas bestias los poseían y los convertían en destructores implacables.

En algunas sagas el berserker aparece con las características propias de un hombre-lobo: Capacidad de transformación, pérdida de la razón humana, adquisición de fuerza extraordinaria, apariencia terrorífica y rechazo de la comunidad humana. Ya Tácito citaba en su Germania: "los guerreros germanos que se pintaban de negro e imponían el terror en la noche oscura, y que sólo dejaban de luchar cuando la vejez drena la sangre de su cuerpo". También hay algunas leyendas sobre un bosque de Hierro, del que salían hombres con apariencia de lobo.
El rey Harald "Cabellos Hermosos", de Noruega, como se describe en "Heimskringla", poseía berserkers entre sus guardias. "Los berserkers poseen una cualidad de cuasi-Dioses, capaces de resistir el más fiero de los embates o la más profunda de las heridas, resistiendo más que un simple soldado".

Sostenían que Odín pudo haberles inspirado una fuerza sobrehumana, equiparable entonces con la de un oso, por ejemplo. No hay duda que en la Era Vikinga existieron castas de guerreros berserker. Existen fortalezas en Dinamarca que lo prueban, y se sabe que tales grupos de berserkers participaron en las invasiones de lo que hoy se conoce como Inglaterra, Escocia he Irlanda. Estas castas fueron envidiadas por todos los jefes de ejércitos europeos

La mayor parte de los vikingos adoraban a Tyr, Dios de la guerra, los bersekers adoraban por encima de todo a Odín. Según la leyenda, los combatientes muertos iban al banquete de Odín.